viernes, 1 de julio de 2016

COSA DE NIÑOS

-Es como el viento; no puedes verlo, pero sí sentirlo.
+Ya... ¿y qué sientes?
-Pues no sé como explicarlo. Es como una sensación de nervios, pero de nervios buenos.
+¿Nervios por qué? ¿Te pongo nerviosa?
-Bueno, no sé. Es como un nudo al estómago que aparece cada vez que me miras, o te oigo hablar. Como un temblor. Como cuando ves una estrella fugaz, que sabes que es efímera pero deja huella.
+Pero yo no quiero irme de tu lado.
-Ya, ni yo que te vayas. Tienes razón, es más bien la sensación que tienes cuando ves la puesta de sol. Ese placer para tus ojos... cuando los colores cambian y te transmiten calma, paz, fascinación...
+¿Ahora calma? ¿No decías que eran nervios?
-Sí, sí, pero es que ya te he dicho que es difícil de explicar... los sentimientos son algo muy complejo, no sé. Quizá no se trate de entender ni de contar con palabras. Quizá solo se trate de sentirlo y sobretodo mostrarlo.
+Pues sí, tienes razón. Y... hmmm... Oye, ¿tú has sentido alguna vez lo que sientes ahora?
-Pues la verdad es que no. Es decir, he querido a más personas, claro. Pero cada una me ha transmitido cosas distintas, no sé. Es como si cada una tuviera su esencia, ¿sabes? Cada una me ha transmitido algo distinto. Pero, si quieres saberlo, la sensación que me produce estar contigo, ahora mismo es la favorita de todas las que he sentido.
+¿Ah sí? Pues me alegra saberlo, la verdad... a mí también me gusta estar contigo, escucharte y hablar. A veces no hace falta ni eso. Incluso me gusta estar contigo callados.
-Sí, ¿verdad? Suponago que a veces los silencios son capaces de transmitir mucho. Yo cuando te miro y me miras, es como si se parara todo a nuestro alrededor. Como si no hubiera nada más, ¿sabes? No sé, me gusta.
+Sí, es verdad, como si con una mirada pudiéramos entendernos, como si con una sonrisa nos prometiéramos el mundo entero, como si con un beso... nos juráramos la luna y la galaxia entera...
-Ya... pero eso es imposible. La luna está muy lejos, y las galaxias son infinitas...
+Pues sí, pero quizá eso es algo que tiene el amor... Que serías capaz de hacer y prometer cualquier cosa a esa persona, aun sabiendo que es imposible, porque quieres medir todo lo que la quieres, o lo que estarías dispuesto a hacer por ella.
-Ya, pero luego... luego esos sueños no se cumplen y la decepción se asoma...
+Bueno, todas quizá no. Almenos las de subir a la luna o viajar por las galaxias. Pero quizá es todo un gran poema. Una gran metáfora. Quizá no se trata de subirte a la luna, si no hacerte sentir que estás en ella. No llevarte por las galaxias pero sí hacerte sentir su dueña... Quizá...
-Me gusta como suena eso... yo no necesito la luna si te tengo a ti.
+Ya, ni yo la galaxia contigo a mí lado.
-¿Pues qué hacemos?
+No sé, ¿que te parece si vamos a jugar al parque a fútbol o algo?
-Vale, ¿y luego podemos ir a comprar un helado? Es que me apetece mucho.
+Pues claro, lo que tú quieras.
-Oye...una cosa...
+Dime.
-¿Sabes qué?
+¿Qué?
-Suena muy poco, comparado con todo lo que tú has dicho, pero...
+¿Pero qué?
-Nada, es una tontería.
+Va, dime. No seas tonta...
-Te quiero.
+Oh... pues a mí no me ha sonado a poco. Me ha sonado como la cosa más grande del mundo. ¡Como las galaxias infinitas!
-Anda ya...
+Que sí, de verdad.
-Ah bueno... pues me alegro.
+Oye...
-¿Qué pasa?
+Yo también te quiero.
(Se miran, sonrojados, se cojen la mano y se dan un beso corto y vergonzoso en los labios. 10 años.)