jueves, 27 de agosto de 2015

El cuerpo logra los resultados que la mente se propone

27.8.15
Ya hace una semana y vas avanzando. Pasito a pasito, pero siempre hacia delante y con firmeza. Ya has pasado lo peor. Ahora solo queda no cagarla por querer ir deprisa. Ir con prisas es igual a cagarla. Y cagarla bien. Así que poc a poc i bona lletra. Ves que vas mejorando y eso te reconforta y te va llenando poco a poco de  esperanza renovada. Buscas soluciones y vas consiguiendolas gracias a la gente que te rodea y a tu propia experiencia. Estás en la segunda etapa y es vital hacerla bien para poder volver a hacer lo que te gusta. Que todo esto al final merecerá la pena. Que es una mierda, pero es temporal, y cumplir tus sueños es algo que dura toda vida y se hace más grande cada día que pasa.

CAER Y LEVANTAR

21.8.15
Mierda, mierda y más mierda. Nada más caer, ya sabes que te has echo. Y te cagas en todo y más. Ya sabes lo que eso supone, ya es la tercera vez. La diferencia es que esta vez irás a un nuevo club, con nuevos retos, nueva gente, nuevos objetivos etc. Eso y que faltan diez días para empezar la pretemporada que esperabas con ganas y motivación. Todo eso entonces se derrumba. Piensas hasta si será posible empezar temporada en condiciones. Te hundes, te hundes pero bien. No lloras de dolor físico, lloras de rabia y de impotencia. Y lloras y lloras y maldices todo lo que se menea. Y te maldices a ti por haber caído otra vez. No queda otra que levantarte. Lo haces sin fuerzas, con la ilusión y el ánimo bajo tierra y sin esperanza. La esperanza es lo último que se pierde pero durante ese rato se esfuma y no la ves ni por error. Pasan los minutos, las horas y empiezas a ver que estar mal no va a cambiar tu situación, si no que psicológicamente empeora. Así que intentas sonreir pese a todo y poco a poco asumes la situación y agradeces todo el apoyo que la gente de tu alrededor te da. Ves que es injusto enfadarte habiendo cosas mucho peores en el mundo. Que sí, que es fútbol, pero joder, ¿qué me dices de los niños que mueren de hambre sin haber podido coger un balón? Entonces lo ves todo distinto y aprendes a vivir con ello. Te armas de valor y de paciencia y a tomar por el culo la negatividad.

sábado, 8 de agosto de 2015

LO SIENTO

Y...Boom!
Ya está, has explotado. Rabia y dolor han salido de ti y la destrucción ha sido masiva. El alma y la cabeza no van como tendrían que ir, no piensan igual. El tren del desastre ha terminado su viaje y ha echado a patadas a señor dolor y señora rabia. Orgullo ya se ha encargado de vestirlos, calma. Y es que el orgullo a veces pesa mas que la razón. Una vez leí que el dolor no existe, que lo creamos nosotros y que nosotros lo podemos extinguir. Y yo le digo al que lo escribió que me dé las putas instrucciones de como se hace esa maldita locura de eliminar el dolor. ¿Cómo? ¿Si el dolor no existe, qué es lo que estoy sintiendo? Porque yo lo que siento es una puta apisonadora hundiendome y haciendo pedazos mi alma. Lo que queda de mi alma, vamos. Puto masoquismo. Aún no he aprendido a no hacerme daño. Me gusta lo difícil, lo prohibido, lo dañino... lo malo. No doy un palo al agua, mi vida está llena de ojalás y vivo alrededor de ellos. No me conformo con lo fácil, me gusta lo imposible. Y luego pues normal que me dé de hostias. No sé querer. De verdad, no sé. A los que más me quieren, más daño les hago. A los que menos me quieren, más daño dejo que me hagan. No tiene puta coherencia. Así que de verdad, no cometas el error de quererme demasiado... Quebrar mi corazón a cada momento que pasa, dejarme dominar por mi caos sin cura, por mi locura interna, que quien te jura luego es quien te jode y quien deja más amargura. Que aún quedan muchas promesas vacías por cumplir. Muchas deduas del corazón. Demasiada mierda que no me deja ver con claridad. Debería amordazar al corazón, meterme en un caparazón y no salir de mi rincón jamás. Debería, pero de ese verbo solo me sé la conjugación, la práctica no me la han enseñado. Si viviera sin prisa y te regalara una sonrisa a la hora precisa todo iría para bien. Joder, esto es la puta risa. Cojeo y no valgo nada sin vosotros. Mi dedo señala y acusa a los que quieren verme bien, mi boca contraataca a quién ni me ataca. Y mi boca calla lo bueno, pero dice lo malo y así la vaya que nos separa de los desatres va rompiéndose y no quiero que nadie los haya. Lloré la primera lágrima. Nació en mis ojos, acarició mis mejillas y murió en mis ojos vacíos de amor. El dolor propio ya no duele, el que duele es el que provoco a la gente que me quiere. Ahora ya no me reparo, lo siento. Siento no sé querer como merecéis. Siento no saber daros lo que merecéis.

domingo, 2 de agosto de 2015

No me lo perdonaría. NUNCA

Me encuentro en ese maldito conocido mar de dudas que todos dicen tener; gente insegura, que no sabe si seguir adelante o quedarse donde está para no arriesgarse a perder. Gente que tiene miedo de lo que pueda pasar, de lo que sabe que va a pasar... Y luego estoy yo, que no sé ni definir lo que me pasa por la cabeza. Que no consigo aprender a expresar el lío que tengo entre manos, o entre cabeza o corazón, quizás más bien dicho. Y es que de verdad que no lo sé. Supongo que no hay descripción más buena que dar de esta duda que ponerle tu nombre. Porque tú eres mi duda. Tú eres mi error y mi acierto. Mi infierno y mi cielo. Mi seguridad y mi confusión. Entonces, ¿qué quieres que haga? Si ni yo me entiendo, ¿como voy a tratar de entender un 'nosotros'? Si ni yo sé que hacer conmigo, dime, ¿cómo voy a saber qué quieres tú de mí? Ya lo ves, no sé nada. Nada de nada. Lo único que me mantiene en pie son dos cosas: mi orgullo y la música. La música que, como ayer aprendí, es el único amor que no te hace sufrir. Y el orgullo, bueno, el orgullo almenos me pone un antifaz para que nadie pueda ver lo que siento a cada momento. Porque será un tanto masoquista o lo que quieras pero, prefiero que no te des cuenta de nada a que te subas a unos altares donde nunca tendrías que haber estado. Porque al final, pese a todo, la que ha acabado así de mal soy yo, no tú. Bueno tu quizá sí, pero más por sentimiento de culpa que de otra cosa. Así que nada, aquí sigo, después de tantos días y semanas... Pero te equivocas si crees que unas palabras y un par de lágrimas van a arreglar las cosas. Siento que cada día me hago con más fuerzas para tirar adelante. Para avanzar. Y es que no, no soy la misma. He aprendido de mis errores (tú). Gracias a (tú) ellos he crecido y crecer implica cambiar, cambiar para bien. Y eso he echo; aprender, crecer y cambiar. Así que tomo este dolor como maestro y esta tristeza como compañera temporal.
Pero quiero que sepas, que si volviera a caer con la misma piedra (tú), no me lo perdonaría. Nunca.
Siempre que hago esto te digo algo a ti. Esta vez me lo voy a decir a mí misma, si no te importa.
Ahi va: te quiero, te quiero porque voy a estar contigo el resto de tu vida y esta es solo una piedra de las miles que habrá en el camino. Confio en ti, siempre lo he echo y siempre lo haré. Ármate de valor, sal ahí fuera y sé feliz. No por algo ni por alguien, sino porque es lo que te mereces tú y los de tu alrededor.