sábado, 8 de agosto de 2015

LO SIENTO

Y...Boom!
Ya está, has explotado. Rabia y dolor han salido de ti y la destrucción ha sido masiva. El alma y la cabeza no van como tendrían que ir, no piensan igual. El tren del desastre ha terminado su viaje y ha echado a patadas a señor dolor y señora rabia. Orgullo ya se ha encargado de vestirlos, calma. Y es que el orgullo a veces pesa mas que la razón. Una vez leí que el dolor no existe, que lo creamos nosotros y que nosotros lo podemos extinguir. Y yo le digo al que lo escribió que me dé las putas instrucciones de como se hace esa maldita locura de eliminar el dolor. ¿Cómo? ¿Si el dolor no existe, qué es lo que estoy sintiendo? Porque yo lo que siento es una puta apisonadora hundiendome y haciendo pedazos mi alma. Lo que queda de mi alma, vamos. Puto masoquismo. Aún no he aprendido a no hacerme daño. Me gusta lo difícil, lo prohibido, lo dañino... lo malo. No doy un palo al agua, mi vida está llena de ojalás y vivo alrededor de ellos. No me conformo con lo fácil, me gusta lo imposible. Y luego pues normal que me dé de hostias. No sé querer. De verdad, no sé. A los que más me quieren, más daño les hago. A los que menos me quieren, más daño dejo que me hagan. No tiene puta coherencia. Así que de verdad, no cometas el error de quererme demasiado... Quebrar mi corazón a cada momento que pasa, dejarme dominar por mi caos sin cura, por mi locura interna, que quien te jura luego es quien te jode y quien deja más amargura. Que aún quedan muchas promesas vacías por cumplir. Muchas deduas del corazón. Demasiada mierda que no me deja ver con claridad. Debería amordazar al corazón, meterme en un caparazón y no salir de mi rincón jamás. Debería, pero de ese verbo solo me sé la conjugación, la práctica no me la han enseñado. Si viviera sin prisa y te regalara una sonrisa a la hora precisa todo iría para bien. Joder, esto es la puta risa. Cojeo y no valgo nada sin vosotros. Mi dedo señala y acusa a los que quieren verme bien, mi boca contraataca a quién ni me ataca. Y mi boca calla lo bueno, pero dice lo malo y así la vaya que nos separa de los desatres va rompiéndose y no quiero que nadie los haya. Lloré la primera lágrima. Nació en mis ojos, acarició mis mejillas y murió en mis ojos vacíos de amor. El dolor propio ya no duele, el que duele es el que provoco a la gente que me quiere. Ahora ya no me reparo, lo siento. Siento no sé querer como merecéis. Siento no saber daros lo que merecéis.

No hay comentarios:

Publicar un comentario