Y
entonces, por primera vez piensas qué es lo que te está pasando. Piensas en la cara de tonta que se te queda cuando le ves, en lo mucho que te esfuerzas para negarte lo evidente. Te estás planteando una cosa, una cosa que te asusta. No puede ser, es imposible...¿otra vez? ¿Después de todo lo que sufriste aquel verano? No tienes remedio, pero en fin, da igual. Todo va bien, demasiado bien. Lo que no ves es que igual que subes, bajas. Bajarás y el golpe será terrible. Y de pronto...ya nada queda en pie. Todo ha ido muy rápido, no has llegado a tiempo para parar la caída. Las turbulencias dejaron paso a la gran caida. No has podido pararla y te odias por ello. Ahora solo quedan escombros y ruinas y te das cuenta de muchas cosas. Del poco valor de las palabras dichas por unos
labios que hubieses deseado besar mil veces, a pesar de todo. De como
duele el desengaño, el desamor, el darte cuenta que por mucho que
hubieses pensado que esa persona era la ideal, la correcta para ti, la
que iva a llenarte de felicidad, al final haya terminado siendo una
simple ilusión. Pura emoción del momento, puro humo que con un suspiro
se va para no volver. Y es que aun mezclo sensaciones y sentimientos
hacia personas distintas. No supe elegir entre lo duradero pero
repetitivo y lo fugaz pero anhelante. Y me quedé con los dos. Con lo
bueno y con lo malo, haciendome pedazos por dentro. Haciendo pedazos lo
bueno conmigo. Derribando fronteras prohibidas, odiándome por dentro, destruyendo mi cabeza, mi corazón, haciéndome la fuerte,
la dura, la que nunca cae, la que todo le es indiferente. La que por
muchas veces que le dispares va a seguir sonriendo de oreja a oreja
delante de ti, haciendo la payasa como siempre, pero luego... Luego
entre las cuatro paredes, tumbada en la cama, mirando el techo y con
música en los auriculares rojos que tanto te gustan... la cosa cambia. Eh pero no cualquier música, la
música más triste que pueda haber, las canciones de rap con las letras
más tristes posibles, que hablen de la fractura que deja el amor en
los corazones cobardes; rapsus, nota, rasen, suite, nikone, ambkor...estos tíos
tristes ya son suficientes para acabar de llenar el momento. Algunos
pensaran que esta no es la mejor opción para tirar adelante e intentar mejorar y la verdad es que tienen toda la razón, no lo es. No lo
es para nada. Pero a mi eso, ¿qué más me da? Es solo un puente, una
forma de desahogarme, una forma de sacar lo que llevo dentro, reflexionar, para luego,
sentirme mejor. Porque a veces es necesario explotar. Es necesario
pasar ese tope que hay en ti para volver a comenzar de nuevo. Si no,
mírame, ¿crees que sería capaz de escribir esto si tuviese las heridas sangrando? No, ya te digo yo que no... De hecho, ya ha pasado cierto
tiempo y por propia experiencia te digo que es necesario darse los días
necesarios, semanas, incluso meses o años. Porque la verdad es que
nadie te
podrá ayudar, nadie podrá quitarte el dolor que provoca el recuerdo, esa
canción especial, esa fragancia...Nadie excepto tú. Por eso te digo que
mires siempre hacia delante, que no importa lo que haya dolido el
golpe, que tú puedes. Que lo peor ya ha pasado y ahora solo tienes que
seguir, la vida sigue, todo sigue y no puedes quedarte atrás
lamentándote. Que aunque no quieras verlo, todos los días sale el sol,
no dejes que aquel día gris te persiga. Déjalo atrás, superalo, véncelo y
dile que ya basta. Que ya apenas duele y que te ríes de él. Y es que
tienes que aprender a dejar atrás las malas vivencias y los fracasos
pero también a saber convivir con ellos. Tienes que aprender a llevar el
peso de tus victorias y derrotas en la mochila. Siempre. El gran error
está en pensar que el olvido es la única solución. ¿Olvido? Estás de
coña si crees que vas a poder olvidarlo todo. Somos personas, no robots
con un botón de reiniciar. A veces deseamos olvidar ciertas cosas,
ciertas personas o ciertos momentos, pero es un error. Hay que saber
lidiar con ello. Medir tu capacidad, saber hasta qué punto duele y no
hurgar demasiado en la herida. Y es que la vida consiste en eso; caer,
levantarse, volver a caer y levantarse con más fuerza. Que todo lo malo
que nos pasa, no dejan de ser lecciones de la vida, experiencias que te
van a servir para siempre, que te van a hacer fuerte. Así que no voy a decir lo de ver el vaso
medio lleno antes que medio vacío porque suena muy tópico y seguro que
estás harta de oirlos pero escuchame bien: si aprendes a valorarte a ti y
cada gesto que hacen las personas de tu alrededor por ti, si abres los
ojos y consigues ver lo mucho que les importas, lo que te quieren, y
aprendes a quererte a ti misma igual que ellos te quieren a ti, si
consigues tener sueños a pesar de saber lo cruda que es la realidad, si
todavía conservas ilusión por lo que te apasiona, si de verdad crees en
el amor y en todo lo que te da, en el mar, en la puesta de sol perfecta, en los pequeños
gestos... Si de verdad crees en lo que te cuento, yo te digo, que
saldrás adelante. Saldrás adelante como siempre. Porque confío en ti y
porque sé lo que vales. Porque has sufrido ya mucho para que ahora te rindas con esto. Así que levanta, sal ahí fuera, vive a tu manera, demuestra lo que vales y cómete el mundo!
Que
nada ni nadie apague el brillo de tus ojos, que son perfectos.
Y recuerda que te quiero, te quiero mucho.
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