Hay veces en las que una se siente sola. Así porque sí. Hay días en los que estás loca perdida riendote por todo y otros donde lo ves todo negro. Ya puede ser el día más soleado del año que tu lo ves gris y nublado. Sin saber porque empiezas a pensar y pensar y te vienen recuerdos a la memoria. Te das cuenta de como han cambiado las cosas. Hace nada eras una niña sin miedo a nada, que no conocía la maleza a penas y que lo único que quería era jugar a fútbol con los amigos, tener muchos regalos de reyes, ver pelis, molestar a su hermana y acabar la colección esa que estaba tan de moda en el patio. Sientes que te has echo mayor, tienes responsabilidades, tienes que estudiar y comportarte como una chica mayor. Ya no puedes jugar a fútbol en el patio ni por las tardes al parque, ahora tienes que juntarte en grupitos de amigos, si es posible que sea todo de chicas. Tienes que tirar tus bambas viejas rotas tus pantalones de chándal y tu camiseta de deporte y vestirte como tal. Los mismos amigos con los que en primaria te hablabas, quizá dejen de hablarte y esa amiga tan amiga también. Ves que todo ha ido muy deprisa. Sabes que has crecido y tienes que admitirlo pero en el fondo no te gusta. No te gusta separarte de tus viejos amigos, dejar de hacer lo que te gusta por pura apariencia, pura fachada, sentarte a hablar de cosas que no te interesan con chicas que no te interesan. Entonces te das cuenta de lo que significa para ti el comienzo de la adolescencia, el comienzo de la secundaria y esas prisas locas que tenías por ser mayor desaparecen de golpe. Sientes que sigues siendo una niña asustada por los cambios, una niña que quizá ha crecido demasiado rápido, que ha conocido el amor muy pronto y ha dejado los cuentos de hadas para, de golpe, encontrarse con esa cosa desconocida de la que los adultos, las pelis y los libros hablan tanto; el amor. Sí sí, esa palabra desconocida para ti. Esa palabra de la que no entendías el significado. Esa palabra que asociabas con cosas de mayores aburridas y sin sentido. Y es que crecemos en una sociedad contaminada en la que te inculcan como tienes que ser, en la que te hacen ver que el amor es algo que siempre sale bien, nunca termina mal. Te lo pintan todo de color rosa. Donde la televisión te vende como tienes que ser físicamente. Nada de imperfecciones. Te hacen creer que ser diferente está mal. Que las chicas color rosa, los chicos color azul. Las chicas muñecas, los chicos deporte. Y por supuesto chicas enamorandose de chicos, barbie con ken. En una sociedad donde todo viene etiquetado de fábrica. Alto, bajo, feo, guapo, negro, blanco, gordo, flaco... En una sociedad en la que nos hacen creer que todo son finales felices y risas y más risas. Pero te das cuenta que no... que esas películas de Disney que tanto te gustaba ver son solo eso, películas. Que no hay príncipes azules que te vengan a salvar con un beso, ni hadas madrinas para solucionar todos tus problemas. Que no siempre pierden los malos, que la vida real es injusta. Mucho. Y te enfadas con el mundo por haber despertado del sueño de tu infancia y haber caído en esta horrible etapa. Experimentas cambios y sabes que eso solo es el principio. Cambia la gente con la que vas, intentas encontrarte a ti misma pero lo único que haces es desviarte. Te ves perdido y no sabes que haces con tu vida. De pronto tu forma de vestir, de ser, cambia. Así sientes que estás más dentro y que empiezas a adaptarte a los cambios cuando en realidad lo que haces es distorsionar tu verdadera personalidad. Llega un día en el que te das cuenta y empiezas a centrarte. Dejas las malas influencias atrás, sigues adelante siendo tú misma y te prometes que nunca más volverás a hacerte algo así a ti misma. De hecho no te arrepientes de lo que has pasado junto a esas personas, ya que no todo han sido niñatadas, ha habido algo más. Te das cuenta de que te has enamorado, por primera vez. Tú que estabas acostumbrada a salir cada mes con un niño distinto, solo por pasar el rato. Pero igualmente sabes que no es posible, que esta historia va a acabar mal, muy mal. Que es como una bomba y que cuando explote va a ser terrible. Y bueno, acaba explotando. Y sí, ha sido terrible. Esta ha sido tu primera etapa de la ESO y ya has salido malherida... Siempre hay un principio para todo, una primera vez. Los días pasan después del bombardeo y poco a poco entiendes que tienes que aprender a valorarte, a darte todas las oportunidades que haga falta y aprender a no odiarte o sentirte tonta cada vez que te equivocas. Si te notas vacía cada vez que el corazón te la juega, cada vez que te encariñas de alguien y esa persona te hace daño, dime: ¿cómo crees que se debe sentir aquel que es incapaz de sentir todo lo que tú y yo sentimos? Ya sabes, esa gente que disfruta haciendo daño, que ve divertido jugar con los sentimientos de la gente solo para sentirse mejor con ellos mismos... pues sobre esa gente yo te digo que son los verdaderos cobardes de la historia. Esa gente a la que una vez alguien hizo daño y tomaron la decisión de encerrar su corazón para siempre, de encarzelarlo por miedo a pasarlo mal. Ellos son los cobardes! Los cobardes que se sienten mejor si conquistan corazones sin ninguna buena intención para después lanzarlos al vacío con cualquier excusa. Y tú no eres así. Ni lo quieres ser. Tú eres valiente a pesar de todo lo sufrido. Eres una superviviente de la vida que prefiere enamorarse 10 veces y caerse 11 que vivir mintiendose sobre lo que siente. Que prefiere soñar despierta cada día y llevarse hostias de la realidad antes que vivir por inercia haciendo lo que la sociedad dice que es lo correcto hacer, lo que se ve en la tele o lo que alguien le ha inculcado. Y en eso consiste la vida, la libertad, el amor. No permitas que nadie te quite los sueños de la cabeza ni las ideas del corazón, que nadie borre tu ilusión y solo así, conseguirás ser libre. Solo así encontrarás la felicidad. Y no te hablo de esa felicidad pintada en una casa de lujo, con un coche deportivo que todo el mundo envidiará ni de montañas de dinero. Te hablo de la felicidad por las pequeñas cosas. Los pequeños detalles. Un "gracias" un "buenos días" o un "cuídate". Un abrazo, un saludo entre amigas, una sonrisa. Que te hayas olvidado de hacer la cama y te la encuentres echa al final del día, que necesites hablar y tengas a alguien al lado esperando poder ayudarte, porque a veces solo necesitamos eso, ser escuchados. Notar que somos importantes para alguien. Esos pequeños detalles que mucha gente pasa por alto. Esos detalles que ya no está de moda valorar pero que en conjunto forman una felicidad completa y que ningún hombre con ferrari, casa de lujo y fuente de dinero podrá tener jamás. Y es que algún día quizá entiendas que el dinero es solo una referencia para dar precio a las cosas, para crear adicciones, avaricia y odio en las personas.
Humildad, agradecimiento, ilusión, locura y amor son los ingredientes que necesitas para ser feliz y para hacer felices a los de tu alrededor, para ser libre.
Y recuerda que los cambios no son malos, solo tienes que prender a afrontarlos y a saber llevarlos como tal.
Humildad, agradecimiento, ilusión, locura y amor son los ingredientes que necesitas para ser feliz y para hacer felices a los de tu alrededor, para ser libre.
Y recuerda que los cambios no son malos, solo tienes que prender a afrontarlos y a saber llevarlos como tal.
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